Torrecalera ha sido pensada para que puedas sentirla tuya, como si tú la hubieras querido construir.

La comodidad ha estado presente en todo momento y hemos tenido en cuenta que a todos nos gusta tener un baño en nuestro dormitorio.

También se pensó mucho el tipo de calefacción. El confort de un suelo cálido es fundamental para combatir el frío. De ahí elegir suelo radiante y el barro como elemento conductor del calor.

Pero también una estufa de leña da un ambiente especial en el salón de una casa. A todos nos gusta mirar el fuego. La leña y el olor característico de las estufas nos hacen sentir el calor de una manera más especial. Por eso, la estufa, está en un rincón que domina todo el salón de la casa. En el espacio semicircular que da lugar a la clave de toda ella, su torre. Dos escalones bajan la estancia para dirigirnos a dos bancos de obra que abrazan la estufa de fundición.

El salón principal es una estancia fundamental en una casa. Por eso es la enjundia de la nuestra. Su doble altura hace que sea singular. El volumen de su techo y paredes se mezcla con la escalera de un solo tiro que conduce a las habitaciones de la parte superior. La luz también es algo imprescindible en nuestra vida y por supuesto en nuestras casas. Los ventanales se abren alrededor de toda Torrecalera. Y el protagonista, sin duda, es el gran ventanal triangular. Desde el salón principal o desde el distribuidor superior de la casa se domina el horizonte y la sierra a través de su gran cristal.El campo domina todo el exterior e interior de Torrecalera. Desde sus ventanales la naturaleza se cuela dentro de ella.

Los muebles fueron pensados uno a uno, de manera cuidadosa. Nada está puesto al azar. Muchos fueron restaurados para salvar el sabor del pasado en una casa del presente, con solera pero a la vez moderna. El color y hasta las imágenes han inundado parte de ellos, de manera artesana y singular. Cada habitación ha sido pensada para que cada mueble encaje en su sitio.

Cada baño fue también decorado de manera personal. Todos los materiales son distintos. Y cada uno de ellos acompaña la personalidad de cada habitación.

Y para que sea una estancia única también pensamos en hacer una piscina interior, sin tener que movernos fuera. La comodidad ha primado en todo momento. Podemos ir en bañador desde la habitación hasta la piscina sin pasar frio. Desde ella se divisa el campo y la sierra. Grandes ventanales la inundan de luz, pueblo y campo.  Una piscina cerrada para el invierno, con vistas a la montaña nevada. Pero también pensada para el verano. Sus ventanales se abren para que el aire se cuele dentro y podamos sentir el calor exterior.

Además  Torrecalera está rodeada por un espacio propio, al aire libre. Para que mayores y niños puedan disfrutar de él. Sin peligros. Desde el porche exterior, en alto, se divisa la espléndida vista. Su perímetro de piedra la enmarca en el paisaje. Podrás sentarte fuera en una de las mesas y sillas que hemos acondicionado. Y en verano, por supuesto, tomar el sol en una de sus tumbonas.

Todo, en definitiva, pensado al detalle, para la comodidad del que la quiera disfrutar y sentir propia y singular. Torrecalera ha sido creada para que la sientas distinta y tuya porque se diseñó desde el detalle, intentando ofrecer algo no convencional, algo diferente a lo que solemos encontrar.